Rubia transexual con buen trasero
Bueno les comento un poco mi nombre no interesa mucho, vivo en la argentina en su capital. Mi condición es de travestí de closet o cross dresser, el único inconveniente es que soy casado y tengo que ocultarlo muy bien. Lo que les voy a relatar es mi ultima relación sexual como Laura, así me hago llamar cuando me visto de nena para ser cogida analmente.
Me apresure en mi trabajo en el centro de la ciudad y con una excusa le dije a mi mujer que volvería mas tarde a lo cual comencé a hacer una transformación parcial de mi persona colocándome en el baño de mi trabajo la tanga negra pequeña que usaría, al igual que las medias, ya que eso me seria incomodo de colocarlo en el lugar donde iría.
Ese lugar tan erótico a mi gusto era un cine porno, que seguramente gente que conoce el centro podrá ubicar sobre la calle Lavalle del centro.
Ya había ido en dos oportunidades pero nunca había llegado a nada bueno con un hombre dado que el único que me llevo al reservado la tenia muy chiquita y encima no se le paraba, así que ese día me quede más que caliente y salí puteando del cine. Esta vez no tenía muchas mas esperanzas pero algo me decía que podía llegar a tener suerte si no me precipitaba y tomaba las cosas con calma.
Hola, después de leer muchos relatos decidí contarles mi experiencia, de esta forma espero devolver el gran placer que causa en mi leer relatos de transexuales, debo aclarar que esta es una historia 100% real y significo para mi, aparte de concretar una fantasía, el comienzo de una nueva vida, me volví fanático de los transexuales.
Todo comenzó hace algo de dos años cuando compre una computadora y empecé a calentarme y masturbarme frente a ella mirando paginas porno , al principio lo único que buscaba eran mujeres negras, luego tetonas, después culonas, ¡me encantan los ortos!!!! (culos ), un día me di cuenta que había algo que no podía faltar para que una foto me calentase: que el hombre de la misma tenga una pija (pene) grande, me asuste pero ya era tarde estaba loco de placer me sentaba horas frente a la maquina a pajearme.
Un día pare porque pensé que me volvería puto e hice un acuerdo con mi cerebro, juntaría las tres cosas que me gustaban mucho: las colas, las vergas grandes y las tetas, en un solo ser ideal UNA TRAVESTI.
Recorro todas las galerías de travestís, me bajo los videos y me masturbo viéndolos , me imagino que una de ellas esta conmigo viendo el monitor, gozando también, cuando ya no doy mas me paro busco un juguete que tengo, es un consolador enorme de 22cm, yo mismo lo fabrique, inspirándome en el tamaño de mi pene, después me di cuenta de que era un poquito grande, pero al tiempo mi ano se acostumbro a el, me lubrico bien la cola y lentamente lo apoyo en la entrada, lo dejo estar ahí hasta que poco a poco mis músculos se van relajando hasta que comienza a entrar, ahí el dolor me hace pensar en sacarlo, pero la calentura es mayor me siento de golpe y me lo meto hasta el fondo, me relajo y comienzo a pajearme con el adentro, ya no estoy solo.
Tenía 17 años y el placer de vestirme de mujer ya era una pasión para mí. Vivía en un amplio departamento con mi familia. Los domingos era mi día preferido, mis padres, salían todo el día y yo aprovechaba para dar rienda suelta a mi pasión, transformarme en mujer todo el día.
Serían como las 10 de la mañana, cuando ya solo, empecé mi transformación, mi contextura física era chica, tenía bonitas piernas, una cintura chiquita y la colita dura, mi cabello, largo hasta los hombros y ondulado ya de por sí era muy femenino, todo esto ayudaba a que no me costara mucho tener una apariencia femenina. Primero el maquillaje, un poco de base, con un lápiz negro hacía un contorno de mis ojos y engrosaba las pestañas con máscara para las mismas, pinté mis labios con el rouge rojo y ponía un poco de rubor en mis pómulos. Luego, ya maquillada y pintada, elegía mi vestimenta entra las prendas de mi mamá y la mucama, aprovechando su día franco y de una contextura física similar a la mía.
Para ese día había optado por un hermoso conjunto de tanga y corpiño color negro, un portaligas del mismo color y unas medias muy bonitas también negras con fantasías. Rellené el corpiño con algodón y me puse un vestido negro, mini, muy ajustado, zapatos de tacos al tono y listo. El espejo me devolvía la imagen de una hermosa mujer, apetecible y sensual. Caminaba por la casa y el taconeo de los zapatos y el roce de las prendas me excitaban, como el día era muy primaveral, salí al balcón y me senté a disfrutar del sol, que acariciaba mi cuerpo, mientras fumaba un cigarrillo. Mi mente volaba y fantaseaba con estar con un hombre que me tomara entre sus brazos, que me besara y que me hiciese el amor, eso estaba, cuando siento unas manos acariciar mis hombros. Mil cosas surcaron en mi cabeza en ese momento, me descubrieron, no tengo excusa, me matan!…