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Emanuelle
Mi corazón palpitaba fuertemente, como si quisiera salir de mi pecho. Apenas podía creer que después de cuatro meses de auto prohibirme salir y hacer mi vida normal estaba allí, listo para la “verdad”. El calor era insoportable y apenas te dejaba respirar, ese calor húmedo que odiaba de mi pueblo natal hacía estragos en mi persona en el día más importante en meses.
Y por fin lo encontré, mi nombre estaba en la lista de las becas este año, en mí cara se dibujó una sonrisa, salí rápidamente del local donde se publicaban los resultados de los exámenes como flotando, era una sensación sin igual: Lo había logrado.
Como pude llegué a mi casa, mi madre estaba en la cocina, como siempre y con esa mirada y actitud de siempre saberlo todo, me abrazó, sus ojos se llenaron de lágrimas en segundos.
-Así que te vas hijito mío- Dijo con una mezcla de alegría y melancolía.
-Si mamá, voy a ser el orgullo de la familia.- Sonreí
Mi madre me vio por primera vez partiendo de aquella casa rustica en medio del campo, yo vestía mis mejores prendas para ir a la gran ciudad en mi país a empezar mi sueño de ser profesionista, al final de cuentas yo nunca había pertenecido a ese lugar, todos mis amigos e incluso hermanos eran diferentes a mí.
Cuatro vergas juntas
Esta vez quería estar con 3 travestís al mismo tiempo. Era algo que había soñado desde hacia algún tiempo, y aunque me iba a costar mucho no importaba.
Como les contaba en el relato anterior yo conocía una chica/chico llamada Verónica que tenia varias amigas. Esta vez llegue a su casa y la pude encontrar desde la primera vez. Lucia unas mallas negras muy pegadas que hacían lucir sus piernas bastante bien. Arriba traía una blusa muy holgada que no permitía adivinar demasiado. Ella tenia un busto pequeño y no operado. Ahora lucia un pintado rubio su cabello, el cual le quedaba mejor que su color natural.
Le conté de mi fantasía, y para ello era necesaria la presencia de 3 chicas, y le conté que si pudiese ser me gustaría que fueran la tan mencionada Zulema que aun yo no conocía, su amiga rubia que les conté en el relato anterior que por fin ahora sabia que se llamaba Paulina y por supuesto Vero.
Ella inmediatamente y sin perder tiempo, hizo un par de llamadas y al terminar me dijo que ya estaba todo arreglado. Nuevamente me comento que si ya tenia arreglado algún hotel o que si quería hacerlo en su casa. Esta vez prefería que fuera en un hotel, y les voy a decir por que.
Momentos antes de llegar a la casa de Vero había pasado por un hotel de paso, el cual anunciaba una habitación con alberca, pase a preguntar detalles y me gusto mucho el lugar, contaba con dos camas king size, una alberca de buen tamaño, varias televisiones por supuesto con 3 canales para adultos independientes, cascada y un domo sobre la alberca. Por lo que lo deje apartado para que pudiera volver ya acompañado una hora después. También había pasado a la sex shop mas completa de la ciudad, y como no tenia prisa, había revisado la sección de videos trans que esta junto a los gays, las revistas yo otros artículos mas. De aquí salí con la compra de tres mini bikinis y una tanga de esas que dejar el culo totalmente expuesto con dos liguitas laterales.
Sueños con Carolina Cruz
Este relato que a continuación podrán leer y espero disfrutar tanto como yo, es totalmente fantasía. Sin embargo espero con la verga bien parada que pronto, muy pronto se pueda llevar a cabo en la realidad. En el involucra a una de las mejores escritoras de todorelatos.com, Carolina Cruz. Este relato se lo dedico y sinceramente espero que pronto se pueda realizar aunque sea parcialmente.
Yo había contactado por Internet a Carolina Cruz, una mujer atrevida con una de las mentes mas fantasiosas que he leído. Al principio solamente habían sido algunos correos electrónicos, contándonos nuestros gustos, deseos, algunas experiencias y sobretodo nuestras fantasías. En esos mensajes tuve la oportunidad de platicarle mi locura por los siguientes temas, negras, transexuales, vergas grandes, pornografía en revistas y video de los anteriores temas y juguetes sexuales. Varios de estos temas teníamos gustos en común, lo cual me alegro, sin embargo por razones que no vivíamos en la misma ciudad el arreglar algún encuentro siempre había sido un tanto difícil.
Antes de continuar déjenme me describo, yo soy de piel blanca, mido aproximadamente 1.75, soy delgado, ojos claros, mi verga mide aprox. 18 centímetros y esta sin circuncidar. Mi culo aunque ya a gozado las delicias del sexo anal, aun esta cerradito y apretadito.
Afortunadamente pasaron algunas semanas y logramos fijar una fecha aprovechando un viaje mío de negocios. En esa cita de acuerdo a lo planeado, podríamos estar ella y yo junto con una transexual amiga de ella que conocía de algún tiempo. Cuando llegue a la ciudad de México me apure a terminar todos los detalles de mi trabajo para poder despejarme y concentrarme en lo que estábamos a punto de disfrutar. Debo decir que durante ese día a cada rato que me imaginaba la situación se me despertaba la verga. La cita era en un departamento en la zona rosa con Carolina y una amiga suya llamada Vanity. Un poco antes de llegar al lugar indicado, se me ocurrió pasar por una sex shop para comprar algún atuendo sexy que llamara la atención en aquella tan deseada primera cita. En esta ocasión compré una tanga roja delgadita que apenas cubriría mi pitote y por detrás seguramente se encajaría entre mis dos nalgas.
La aventura de mi vida (07: Visita a la clinica)
Un saludo a todos. Antes que nada quiero agradecer a todos los que aun continúan leyendo esta serie de relatos. Les agradezco sus comentarios y los invito a que me sigan mandando correos mostrándome sus preguntas, sugerencias o comentarios. A los no han leído los relatos anteriores de esta serie, les recomiendo que lo hagan antes de leer este para poder ir entendiendo todo lo que en este les explico.
Después de aquella tarde en que tuve ese sueno tan increíblemente erótico. Me dedique a mi tarea de saber que debería hacer para alcanzar ese sueño tan anhelado: el transformarme en la bellísima Carolina. Para lo cual y aprovechando la ya amistad que se había formado entre Débora (mi sirvienta) y yo con las experiencias tan calientes que habíamos vivido, le pedí que me diera algunas sugerencias. Ella muy linda y amable me recomendó una clínica que se encontraba en una ciudad cercana a la mía, en donde según ella eran muy profesionales y tenían una gran calidad en sus trabajos. Ella me advirtió, que debido a eso, sus costos eran altos, pero eso no me desanimo. Al fin y al cabo, contaba con una gran fortuna que me daba oportunidad a gastar sin reparo en eso con tal de alcanzar mi objetivo. Así que le pedí el teléfono y el nombre del doctor y al día siguiente me lo paso.
Hice la llamada para concertar una cita, y quedo todo fijado para dos días después. Yo estaba tremendamente emocionado y excitado. Inclusive el día anterior de la cita, llegue a la casa temprano para darnos Débora y yo una tremenda cogida mutua. Ella se quedo a dormir conmigo esa noche.
Al día siguiente me apresuré para vestirme y estar listo y puntual para la cita fijada. Le pedí a Débora que me acompañara, ya que me encontraba un poco nervioso y quería a alguien conocido junto a mi. Ella acepto. Cuando me estacione, pude ver que la clínica por fuera se veía bastante bien, lo cual me dio gran confianza. Entre y la recepcionista nos pidió que esperáramos sentados en una salita que estaba enfrente de ella, que el doctor me recibiría en cualquier instante. Pasaron unos 10 minutos, y por fin nos hicieron pasar a la oficina del doctor.
El doctor tenia un aspecto muy diferente al que yo me esperaba, ya que era alto muy alto, corpulento, fuerte y por el tipo parecía de aquellas personas muy velludas. Tenia buen tipo. El se presento muy formalmente y me pregunto que era lo que yo buscaba al visitarlo. Yo le explique al principio un poco temeroso, y con el pasar de los minutos ya un poco menos. Al final de mi explicación, Débora le dijo al doctor que quería ser mas o menos como ella.
El doctor nos explico detalladamente cual seria el proceso, no sin antes mencionarme que para alcanzar lo que yo buscaba debería de ser paciente, soportar algunos momentos no muy gratos, aunado con el costo que se generaría. Yo le explique que por el costo no existía ningún problema y que ya me imaginaba algunos de los síntomas por los que debería de pasar, y que si bien no me encantaba la idea, estaba dispuesto a soportarlos.
Dicho lo cual me empezo a realizar unas preguntas para llenar un formulario previo. Mientras yo fui respondiendo cada una de las preguntas, de pronto entro una enfermera bastante guapa debo reconocer. Ella era morena oscuro sin llegar a ser negra, de una estatura mas o menos alta, aprox. 1.75 y venia vistiendo un uniforme blanco bastante entallado que por lo corto de la falda mostraba generosamente unas impresionantes piernas, En la parte superior el escote también dejaba disfrutar un par de melones exquisitos, redondos y desafiantes.
Algunos minutos después, y con el doctor en su escritorio, la enfermera a un lado de el y Débora sentada junto a mí, me pidieron que me sentara en la cama de auscultación que se encontraba a unos pocos metros. Esto me puso un poco nervioso, pero me levante como resorte y me senté. Me tomaron la presión, me revisaron mis ojos, etc. Lo normal. Entonces me pidió que me quitara la ropa detrás de un biombo que se encontraba junto y que me pusiera una pequeña batita blanca que allí se encontraba. Esto obviamente me causo mas nervios, pero lo hice. Camine hasta detrás del biombo, y poco a poco me fui quitando las ropas, cuando solamente me encontraba en trusa y me disponía a bajármela, alcance a ver por mi espalda como paso la enfermera rumbo a una puerta que por allí estaba.
La aventura de mi vida (06: El sueño erótico)
Hola, después de la inolvidable ración de vergas de la orgía en la sex shop, mis sueños eróticos se hacían cada vez mas intensos y húmedos. En varias ocasiones despertaba completamente manchado en mi propia leche de lo fuerte y reales que eran.
Un día viendo una película brasileña de travestís, me quede dormido y de pronto empecé a soñar.
“……..Abrí mis ojos y me encontraba acostado boca arriba en una playa completamente vacía, era medio día y a penas a lo lejos se alcanzaban a ver algunas palmeras y a unas personas jugando entre las olas. A mi alrededor solamente había una toalla, y una mochila entreabierta, una loción para broncearse y un bikini blanco tirado en la arena.
Gire levemente mi cabeza y me gusto el color bronceado y moreno que había alcanzado mi piel y de pronto un el viento hizo que unos cabellos me cubrieran el rostro. De pronto sorprendidísimo me di cuenta que esos cabellos eran míos!!!!!. Traía el pelo largo y ligeramente ondulado, gire nuevamente mi rostro hacia mi cuerpo y lo primero que encontré fue un par de tetas impresionantes, deliciosas grandes, redondas y coronadas con unos pezones puntiagudos negros y apetecibles. Esas tetas eran mías!!!!! Me levante rápidamente al mismo tiempo que me las tocaba y me las sentía deliciosas. Seguí recorriendo mi plano abdomen bellísimo pasando por mi ombligo profundo y coquetamente redondo. Segundos después alcance a ver mi verga deliciosa morena gorda y atractiblemente larga, estaba circuncidada por lo que se apreciaba su cabeza en la punta de color casi morado. Mas adelante pude ver mis regiamente torneadas piernas gruesas deliciosas y terriblemente sexys. No tenían nada de vello sobre ellas y eran bellísimas. En ese momento con una mano me agarre la verga sin soltar con la otra una teta. Y pude confirmar que las tetas y la verga deliciosa eran realmente mías.
Levante mi cuerpo ligeramente y pude comprobar con mi tacto que también era poseedor de un par de nalgas impresionante, grande, redondo y paradito. Estaba desnudo, o mas bien desnuda en medio de la playa con el cuerpo que siempre quise tener. rápidamente acerque la mochila que estaba a unos cuantos centímetros de mi y busque en el interior por un espejo. No tarde demasiado en encontrarlo, lo abrí y por fin pude ver mi rostro, ojos negros profundos y sensuales, labios carnosos y bien delineados, absolutamente nada de vello o barba. En fin era toda una diosa. En todos los aspectos, morena, voluptuosa, bellísima y con una gran herramienta entre mis piernas.


