Archivo de diciembre de 2010
De metalero a jovencita
Me gustaría contaros mi transición hasta convertirme en una reinona afeminada.
Yo había sido metalero desde los trece años, con una larga melena y pulseras de pinchos, siempre escuchando a grupos como Iron Maiden o Metallica.
Pero un día, cuando tenía diecinueve años, tuve que ponerme a trabajar y pensé que tendría más posibilidades de conseguir un buen trabajo si me cortaba el pelo y me afeitaba la barba.
Con todo el dolor de mi corazón me rasuré y como hacía mucho tiempo que no iba a una, entré en la primera peluquería que vi para cortar mi larga melena.
Cuando entré, todas las peluqueras se me quedaron mirando. Una de ellas, alta, rubia y guapísima se me acercó con una sonrisa pícara y me cogió del brazo, mientras me seguía sonriendo. Una vez sentado me dijo: -Cariño, lo que te voy a hacer te va a encantar.- Yo, que estaba un poco asustado, no dije nada y la dejé hacer.
Halloween especial
Estas noches de macrobotellón de Halloween son de las más concurridas del año en la playa y evidentemente ni Juanlu, ni Héctor ni yo mismo queremos perdérnoslas nunca.
Ahí estábamos los tres, ataviados de algo parecido a unos zombies sacados de un Viernes 13 cualquiera y disfrutando de nuestro súper puente valenciano, con cuatro días por delante y con pocas ganas de volver a la rutina de Madrid. Además de la buena temperatura nocturna, la vista era reconfortante: Una playa abarrotada de gente disfrazada pasándoselo en grande, rodeada de un sonido ensordecedor atestado de risas y conversaciones por doquier que lanzaban al aire los múltiples corrillos formados y por supuesto, lo más importante: las caras guapas de las chicas valencianas.
A pesar de nuestras expectativas, lo noche no se estaba dando todo lo bien que deseábamos, si bien las vacaciones estaban siendo bastante bien aprovechadas, en lo que respecta al contacto femenino, prácticamente cero, sino fuera por la hermosa contemplación de sus bellos cuerpos y poco más, porque tías buenas en Valencia, a miles; lo juro, pero de lo que se dice ligar y cachete con cachete, nada de nada.
En ese mismo momento, fue cuando cambió nuestra suerte y a partir de ahí el resto de la noche. Justo frente a donde nos encontrábamos, dos pivones esperaban impacientes en la parada de taxis que hay junto a la playa. Los tres nos quedamos flipados, dos chavalitas explosivas y aparentemente solas: una morena y la otra rubia, como decía la canción… y que aparentaban más edad de la que realmente debían tener, la una disfrazada de vampiresa, con una camiseta ajustada negra, minifalda del mismo color, al igual que su capa de lo más sexy y la otra, la rubita, con una capa roja también y unos leggins rojos ceñidos que hacían aullar al más pintado rematando con un escote impresionante en su atuendo de diablesa cachonda. Una oportunidad como esa no se podía desaprovechar.
Me acerqué hasta ellas:
- Hola chicas.
Yo fui la novia de mi novia
Nunca pensé que una cosa tan maravillosa me poda pasar a mi, y es que todavía estoy sin poder creerme.
Antes de empezar mi relato me gustaría poneros un poco en situación, y es que desde que tengo uso de razón desde siempre me a encantado la ropa de mujer, ya en la escuela secundaria me queda entusiasmado con esos uniformes femeninos, que muchas de mis compañeras odiaban por que decían que eran horribles y feos, pero para mi eran una joya, una joya imposible de tener en mi posesión.
Mi juventud transcurrió como un chico heterosexual, como sigue siendo, pero en la clandestinidad cada vez que podía me metía en el cuarto de mi madre a ponerme su ropa, y cuando tenía ocasión en algunos lugares como en casas de mis novias y en otros sitios que si queréis amigos lectores os contare en otra ocasión si vosotros queréis claro está.
Pues más o menos fue transcurriendo mi vida, en ella me hice novio de una chica, y esa chica seria la que me daría un recuerdo maravilloso, un recuerdo que juro mantendré en mi mente mientras viva, dado que una noche me hizo la “chica” más feliz del mundo.
Elizabeth, amor fugaz y sorpresa: parte 2
Continuando con mi relato anterior en el que de una manera totalmente inesperada acabé con una experiencia gay o bisex sin haber hecho nada parecido antes en toda mi vida, y descubriendo que la “chica” que casi me había declarado su amor realmente era una chica transexual, prosigo con los días posteriores a esos hechos que como conté, son del año 2004 y totalmente reales. Recomiendo leer el primer relato antes de continuar con la lectura de este.
[...] Después de darnos los teléfonos con el chico deportista, al que vamos a llamar Alex, y justo al poco de que este se fuera algo más callado que hablador (a pesar del momento totalmente porno que acabábamos de protagonizar), Eli y yo nos quedamos durante bastantes horas charlando en aquel ya solitario parque después de la partida de Alex. Ella, después de estos instantes de sexo que habíamos tenido me confirmó su amor, y más después de que su “secreto” fuese descubierto, ya que no se esperaba que la respetase tanto y mucho menos que me fuera a dar morbo y un plus añadido nunca mejor dicho a nuestra relación. Yo le comenté que me gustaría que estuviesemos juntos pero que no desvelara su secreto ya que un sector de mi familia es ultraconservadora y prácticamente me desheredarían y negarían la palabra, además ella parecía plenamente una chica, ya que desde pequeña siempre ha sido una mujer a los ojos de los demás (incluso me confesó que ningún vecino del barrio donde vivía hacía unos años conocía su secreto).
Elizabeth, amor fugaz y sorpresa
Buenas tardes, es la primera vez que escribo un relato y que cuento una experiencia totalmente real que pueda leer tanta gente, pero me he visto animado a ello por la calidad de esta web y porque hace mucho tiempo que quería desahogarme contando algo que me sucedió en el verano de 2004.
Por aquella época, había roto una relación de adolescencia que había durado 2 años y medio, era junio de 2004 y yo tenía 19 años, y como se imaginarán estaba bastante destrozado por el hecho de que me hubiera dejado “mi primer amor “, que también fue la mujer que me desvirgó. Pasaba noches y madrugadas enteras chateando, intentando ocupar mi mente para no pensar en mi ex pareja, hasta que una noche de casualidad, una chica me envía un mensaje privado en un conocido chat , diciendome que de donde era, como me llamaba y lo típico. Yo inicié dicha conversación como una más, y nos dimos los msn para hablar más en profundidad. Nos contamos nuestras vidas de los últimos meses, le dije que había roto hace poco con mi ex, y ella me contó que hacía bastante que había tenido su último intento de romance. Nos intercambiamos fotos, Elizabeth (que así se llama) me dice que le gusto muchísimo, mientras que ella me envía una foto que se ve muy lejos, algo que me hace sospechar que pueda ser un engaño… Por lo que le digo que si quiere quedar justo al día siguiente por la tarde, aceptando ella rapidamente la propuesta.
