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Aquel cuarto de herramientas

Aquel cuarto de herramientas, en penumbras, el aire condensado de olores a todo, el aserrín en el piso húmedo olor a corteza de madera que ahogaba, las vigas envejecidas y retorcidas por el tiempo. Todo aquello aceleraba mi respiración, y un escalofrío recorría mi cuerpo, desde mi cabeza hasta mis nalgas.

Hola a todos
Para comenzar tengo que señalar que soy un travesti de closet, y mi nombre es carla;

Tengo que confesar que desde niño ( 11 años) , vivía con un primo mayor que yo, el tenía en ese tiempo unos 14 años, esto pasó jugando a “luchar”, como era más corpulento que yo, por razones obvias, siempre me reducía en pocos minutos, y terminaba boca abajo y el encima de mi, y se restregaba encima mió, aprisionándome y ejerciendo una presión sobres mis nalgas, yo inocente de todo conocimiento sexual, pensaba que era normal después de haber perdido la lucha, estos juegos siempre me lo proponía él, ya que estábamos en el mismo colegio, obviamente yo unos grados menores que él, por lo tanto siempre nos íbamos y veníamos a casa juntos, él siempre me defendía, de los demás niños, que por lo general en los recreos, creaban situaciones conflictivas como para comprobar quién era el mejor peleador, y en más de una vez me vi. involucrado en este tipo de circunstancias, y ahí estaba mi primo, para defenderme, y me decía, algún dia te voy a enseñar a defenderte, a lo cuál yo le decía que no tenía miedo de pelear, ( eso lo decía de puro macho, pero en mi interior estaba con mucho miedo),

Bueno, tengo que informaros a todos vosotros, que soy hijo de madre soltera, y mi madre para poder solventar su vida y por ende a mi, trabajaba de empleada puertas adentro en los sectores acomodados de la ciudad, por lo tanto llegaba a casa de mi madrina, ( la que me cobijó, mientras mi madre efectuaba sus labores) una vez por semana y domingo por medio, por lo tanto ustedes comprenderán que pasaba solo en casa de mi madrina con mi “primo”, le decía primo por lo más cercano a un pariente que hay, pero no existe ninguna relación sanguínea de por medio.

Aclarado este paréntesis, y pasado los años, yo 15 y él 18, mi primo me dijo una tarde de aquellas, que hiciera las tareas del colegio y posteriormente me enseñaría a defenderme, que ya era tiempo de aquello y que no estaría siempre a mi lado para defenderme, así lo hice, pasaron una hora , y estaba listo, Sergio, (mi primo), le dijo a mi madrina, (su mamá), que limpiaríamos el cuarto en donde mi padrino efectuaba los trabajos de la casa, es decir ahí estaban las herramientas del jardín, y todas las cosas viejas que se acumulaban, colgadas a la pared algunas y otras amontonadas en el piso, el cuál estaba en toda su extensión con aserrín, al caminar uno se hundía un poco, abajo del aserrín solo tierra dura, la construcción era de madera, y estaba al fondo del patio por lo tanto no estaba adosada a la construcción de la casa, era de entrada independiente y con una sola entrada/salida, con unas ventanas de vidrios pequeños, así que la luz solar no entraba del todo, se veía en penumbras, y el solo hecho de entrar a ese cuarto, sentía algo extraño, como que me conectaba con esa soledad y todas esas cosas viejas ahí, inertes y mudos testigos de lo que vendría.

Mi madrina, nos dijo que tuviéramos cuidado con las herramientas de mi padrino, ya que era muy enojón cuando le tomaban uno de sus objetos, y ella nos dijo, que iba a reunión de colegio de mi prima, que era la mayor, por lo tanto que cuidáramos la casa y no abriéramos a nadie, ya que ella tenia llaves, esto transcurría como a las 3 de la tarde, se fue y Sergio me dijo, yá vamos que te voy a enseñar, yo vestía shorts muy apegado al cuerpo y una polerita, más sandalias, era tiempo de verano, no llevaba puesto calzoncillos, Sergio me dijo que se iba a cambiar de ropa y que lo esperara en el cuarto, yo fui y al entrar me envolvió, esa sensación que en esos tiempos no podría explicar, actualmente creo entenderlo, estaba al interior y caminando entre los bultos y herramientas, respiraba ese aire pesado, con olor a sitio cerrado, y cada cosa que había allí, emitía su olor, mezclándose en un todo, mi respiración se aceleraba, y no sabía porqué., en eso sentí unas manos que me tomaron por la garganta, y con la otra por mi cintura, me asusté mucho, hasta se me salió un gritillo muy fino, y Sergio me dijo soy yo, y ahora vamos a luchar, siempre tomado por la espalda, por lo tanto no me dejaba verlo, por lo menos su cara, sentí sus manos, como me recorrían mi cuerpo, hizo fuerzas y me dobló hasta que caímos sobre el aserrín, alcancé a verle sus brazos y su torso, que no tenia nada, (ropa), entrelazó mis piernas con las de él, y sentí piel a piel, yo que en esos momentos quería que supiera que podía defenderme, trataba de contrarrestar, sus ataques, pero cada vez que me movía, quedaba más aprisionado de él, y me decía al oído, tendrás que soltarte tu mismo, porque yo no lo haré, entre los forcejeos, me sacó la polera y quedé solo con los shorts y sandalias, el aserrín actuaba de contención, como una esponja, por lo tanto cuando Sergio estaba sobre mi, no sentía mucho el peso de él, estuvimos así como unos 5 minutos, pronto empezamos a transpirar, y empecé a sentir su pecho húmedo sobre mi espalda, y esa sensación de restregarte y la transpiración hacía de puente entre él y yo, por los movimientos para tratar de zafarme, se me corrió el short hacia abajo, lo cuál me redujo el libre movimiento de mis piernas, al quedar al descubierto parte de mis nalgas, las que ahora eran grandes y duras, sentí una de sus manos en uno de mis glúteos, con la otra me tenía abrazado por el cuello, seguía moviéndome, tratando de zafar, pero fue peor, me decía que no podría y se reía, y de paso me decía que era una nena, que no sabía defenderme, eso me irritó bastante, ocupé las últimas fuerzas que tenía para luchar y eso hizo que mi shorts se bajara hasta mis piernas, lo cuál me dejo sin movimiento, en la refriega, sentí mis nalgas al aire, y su cuerpo encima mío, y noté que él se movía haciendo presión sobre ellas, además de sentir algo duro, punzante, como si tuviera un palo o un mango de una pala, pero muy caliente, yo le pregunte que era eso que me clavaba, y respondió jadeando que yo sabía lo que era, y que desde chico me tenía ganas y muchas veces se habia masturbado mientras yo me bañaba en la ducha, sin que yo lo supiera, y que mi culo ahora estaba como a el le gustaba, ancho y nalgas grandes y que ahora me castigaría por no saber defenderme, y que cada vez me haría lo mismo, me asusté, trate de arrancar, pero fue imposible, cansado me dejé hacer, el al ver que me rendía, empezó a balancearse sobre mi culo, con una mano me abrió las nalgas y dejó su pene entremedio, yo lo sentí duro y caliente y grueso,por lo menos unos 18 cmm, transpirábamos a mas no poder, por el encierro del cuarto, y la poca ventilación, empecé a sentir cosas en mi cuerpo, mi vientre latía solo, y todos mis sentidos se trasladaron a mis nalgas, cada vez sentía más aquella verga, me quedé quieto para sentir más, su cuerpo sobre el mió resbaloso, casi aceitado, mi rajita estaba húmeda de transpiración, de pronto con su mano me acaricia mi rajita y se pasa la mano por su boca, la cual llena de saliva, y sin perder tiempo me la pasa por mi hendidura, sentí algo que me estremeció, el se dio cuenta y me dijo, te voy a ser una nena para mi, y te va a gustar, mientras decía esto me restregaba su mano en mi rajita, metió de repente un dedo en mi hoyito, a lo cuál instintivamente apreté, me dijo que me relajara, empecé a soltar, y su dedo empezó a entrar, me dolía mucho, me quejé y le dije que no lo hiciera más, al parecer eso lo calentó más y me dijo que eso era por el castigo que merecía, se arrimó a un mesón, y bajó un frasco que contenía aceite para lubricar la cortadora de pasto, apuntó a mi rajita y lubricó mi hoyito, sentí como entraba ese liquido espeso y viscoso, paso la mano y embetunó todo mi culo, volvió a meter el dedo, y este entro hasta el fondo, ayudado por el aceite, entraba y salía eso me empezó a generar convulsiones en mi vientre, mi corazón palpitaba a mil, pronto entro 2 dedos, y lo mismo, sentía que me llenaba de algo, el aceite salía de mi agujerito por los movimientos que hacia Sergio con sus dedos, me dijo ¿te gusta nena?, yo me quede callada, pues estaba sintiendo algo nunca pensado, mi hoyito palpitaba solo, y el lo sentía, me dijo ahora sentirás lo que es ser una nena, dicho esto y al ver que yo estaba complaciente, me abrió las nalgas con cada mano y se tiró sobre mi, lo primero, fue la sensación de algo hirviendo que me penetraba, grité fuerte traté de arrancar, pero su peso corporal era evidentemente más fuerte, pensé que había entrado todo, ya que el dolor se trasladó hacia mi mente, parecía que mi cabeza iba a reventar, lloré, y lloré, pero eso lo hizo más bruto, y sabiendo su supremacía, empezó a entrar y entrar, me empezaron a dar nauseas, a faltar la respiración, además con mi cabeza metida en el aserrín, hasta que se detuvo, se quedo así por un instante, y me dijo ya está todo adentro, ahora vas a sentir que es culear, y empezó a moverse sobre mi culo, hacia arriba y hacia abajo, entraba y salía, el dolor se mantuvo, al rato empezó a declinar, ya sentía su verga en toda su magmitud, ya no me dolía tanto, mi rajita empezó a dilatarse mas y mas adecuándose a su verga, y con el aceite estaba lubricado, por lo menos media hora o quizás más estuvimos así, empecé a relajarme e instintivamente levantaba mi rajita en busca de su verga cuando salía, la sentía toda adentro parecía que crecía a cada momento y se engrosaba cada vez más y empecé a sentir convulsiones en mi vientre, una corriente que nacía desde el interior de mi culo hasta la punta de mi pequeño pene, y fue creciendo ya no lloraba, solo gemía de placer, parecíamos una máquina recién aceitada, hasta que se puso rígido y me dijo con voz entrecortada “mi nena me estoy corriendo dentro de tu rajita” al momento sentí un chorro caliente después otro y otro y otro, que cada vez que lo sacaba, arrastraba semen hacia fuera de mi hoyito el cuál escurría entre mi entrepierna mojándome mi sexo y eso me hizo estallar, acabando en el aserrín.

Quedamos estirados, el seguía encima de mi, y todavía sentía como su leche de derramaba entre mis nalgas, no lo quise mirar, me sentía avergonzada, y me puse a llorar, el me dijo, no tengas cuidado, esto lo sabemos solo tu y yo, siempre te voy a cuidar, por que a partir de hoy serás mi nenita.

Esta fue mi primera vez, Sergio fue mi novio, por 4 años aproximadamente, cuando tenía 17 años, y seguía de novia con Sergio, llegó un primo de Sergio llamado Pepe, que tenía 23 años, bueno esa historia la contaré después, si ésta ha sido del agrado de todos ustedes,

besos para todos

carlita ramos

carlita1013@gmail.com

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