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Entre dos mujeres y un travesti

Tengo una debilidad: me encantan los travestis. Hace mucho los frecuento y quiero decirles amigos que representan el sexo más completo y caliente que he tenido y tendré. Será este pues mi primer relato en esta maravillosa página.

Me considero bisexual. He estado casado, salgo con mujeres, tengo sexo con ellas, las invito a participar en tríos con travestis, depende la chica (no todas me permitirían semejante invitación)…algunas han accedido y otras (la mayoría) no. En las oportunidades que pude hacer estas fiestitas, a excepción de unas contadas ocasiones, recurrí a travestis que conocía y eran prostitutas. Pero en esta ocasión les voy a contar una noche “loquísima” cercana en el tiempo, que fue el último festejo de año nuevo.

Acá en Buenos Aires la última semana del año fue para casi todos no laborable. En mi caso y como estaba preparando un trabajo para los meses de verano, fue una semana muy dura de trabajo. Tan es así que casi dormía unas cuatro horas por día y no tenía tiempo para nada, pero tuvo por suerte muy buenos resultados en lo profesional y económico. Es así que el último viernes de 2006 entregué mi trabajo a eso de las 4 de la tarde y con gran satisfacción me fui a poner al día con mi alimentación y sueño. Me desperté el sábado renovado y alzado como un niño de 14 años. Pocas amigas en la ciudad, pero por suerte Sofía disponible. Ella no ofrece resistencias a la hora del sexo.

Se vino para casa y cogimos un largo rato. Es una linda chica de 30 años, profesional, tetas “quirúrgicas” ni un gramo de grasa, amante del sexo anal y como buena divorciada devoradora pijas. Se quedaba hasta el martes 2 en Buenos Aires con lo cual organizamos vernos para salir la noche de año nuevo. Cabe consignar que con ella ya habíamos tenido un trío con un travesti monumental que se llama Celeste, famoso en el ambiente por su pija, versatilidad y buena onda…además de sus honorarios. Prometo contarles alguna vez esa historia.

El domingo 31 en casa esperando para ir a la noche a la casa de mi hermana para festejar, solo y de nuevo al palo se me ocurrió hacer una salidita pre año nuevo y llamé a un travesti incondicional que conozco, Dana, para hacer un mete y saca mutuo. Fui a su departamento en el microcentro y estuve hasta las 8 de la noche…un par de horas intensas, con descansos, café, charla, cigarrillos y mucha leche. No ahondaré en estas dos horas porque Dana es protagonista fundamental de esta historia.

A eso de las 2 de la mañana del primer día de 2007 fui a buscar a Sofía para nuestro festejo. Estaba ella en la casa de unos amigos en zona norte, llegué y había un importante estado general de borrachera en la reunión…cuestión que a las 4 de la mañana salimos con Sofi en estado etílico alto pero con ganas de divertirnos. La cuestión era ir a coger o bolichear. Salió esta opción y le planteé ir a Amerika, una disco loca de Buenos Aires, donde se mezclan gays, heteros, travestis, bisexuales…una verdadera fauna sexual. Ambos conocíamos el lugar, nunca habíamos ido juntos, pero coincidíamos que era un lugar muy divertido. Yo había ido antes un par de veces, la primera con la que era mi mujer allá por el 2000, en calidad de observadores.

La siguiente oportunidad con un grupo de amigos/as festejando un cumpleaños y sin (como la primera vez) intenciones de búsqueda de sexo loco.

Había un mundo de gente en la entrada, cuestión que a eso de las 5 ingresamos y era un festival el lugar. Fiesta total. Todo el mundo “on fire” y se percibía un impresionante ambiente de sexo desenfrenado que esperaba protagonistas.

Fuimos recorriendo el boliche, sus distintas barras, mucha espera en todo. Llegamos al nivel superior más oscuro y por lo tanto desenfrenado. No planteamos como objetivo principal de esa noche invitar a alguien a nuestra fiestita, pero si aparecía algo (llámese travesti) yo lo iba a proponer y ver que decía la flaca. En ese reservado la visual era dantesca.

Hombres mamándose, vimos un par de parejitas gay teniendo sexo, dos travestis rodeadas de pijas y chupando en círculo. Un quilombo total. No nos engañemos, ese teatro de operaciones me puso a mil y mi chica entró también en temperaturas máximas, tan es así que nos empezamos a besar y tocar mal. En esa actitud empezamos a sentir manos que buscan participar, pero eran heteros oportunistas o gays un tanto decadentes, nada que nos parecía apropiado.

En eso aparece un chico muy apetecible (dist. Sofía) que nos clava las miradas y la guacha esta lo empieza a franelear. Era un chico de unos 19 años, afeminado, lampiño, cara de nene, ropas sueltas onda skater, realmente atractivo…además de estar un tanto bebido, pero en la medida exacta de conciencia y ganas de divertirse. Bruno así se llamaba, declara su homosexualidad y nos dice que él quiere estar conmigo pero que le gustaría vernos coger, que Sofía vea cuando yo lo cogía. Decía también que estaba bien dotado y que le gustaría que los dos se la mamemos, pero coger solo conmigo. Así las cosas nos pusimos a mil con mi chica y ya estábamos para ir para mi casa cuando veo a Dana. El sólo verla hizo que mi cabeza vea una sola imagen: los cuatro cogiendo.

Nos saludamos, me cuenta que estaba hace rato en el boliche con otros travestis, que estaba muy borracha y con ganas de irse y si cogía mejor. Me dice que repitamos lo de la tarde y de “onda” por el Año Nuevo. Casi muero. Le digo que estaba acompañado y que tenía otro invitado. No dudó mi dulce Dana y me dice algo así como “que primer día vamos a tener”. Le cuento a Sofía que accede al instante, pero Bruno salió espantado. No había manera de convencerlo, hasta que en un acto de locura/descontrol lo chuponeé hasta hacerle tragar mi lengua y le bajé la bragueta y le hice una buena toqueteada y una mamadita de punta. El pibe tenía una pija muy grande. Realmente desde ese acto me he planteado que para el sexo soy capaz de cualquier cosa.

Dana nos invitó a su departamento. No quería tener que volver después de la parranda a su departamento, porque la esperaba a la tarde su familia en Avellaneda y quería descansar algo y cambiarse con tiempo.

Ya el auto fue más que interesante. Bruno se la estaba mamando a Dana y Sofía miraba y se pajeaba. En eso se estira y lo empieza a pajear a Bruno. Maravilla. Yo manejando al palo y esperando…

Sin acabadas, a excepción de Sofía, llegamos a lo de Dana. Las chicas se fueron al baño y Bruno se desnudó rápido dejando en esplendorosa vista su cuerpo delgado, lampiño y su tremenda pija no a full en erección pero prometedora. Hice lo propio, con 40 años mantengo un buen estado físico, soy muy peludo y con una pija de 18 cm. cabezona. El pendex al toque me empieza a chupar y a pajearse frenéticamente. Vuelven las chicas, se cagan de risa ante la imagen. Sofía se prende a la pija de Bruno y Dana se pone un forro y lo empieza a clavar al pibe.

Vale un paréntesis para describir a Dana. 1.65, rubia, fibrosa, nada de grasa, piernas de gimnasta, tetas calcadas a la de Luly Salazar. Cómodos 20 cm. de pija con un grosor importante. Me contó alguna vez que era profesora de gym, con lo cual se entendía ese físico espectacular. Fanática de dar y recibir chupadas de culo y de pies. Cuando digo chupada de culo hablo en serio. Mete la lengua a fondo y disfruta de un profundo beso negro en su culo espectacular. Es activa (muy) y pasiva (muy) y poseedora de unas acabadas enormes de leche exquisita.

A lo largo de esas tres horas de sexo, estuvimos hasta las 11 de la mañana, hubo de todo. Ver a Dana cogiendo con Sofía mientras ésta le chupaba la pija a Bruno fue monumental. La tremenda pija de Bruno perforando a Dana, fue una sorpresa total. Había entrado al juego como un pasivo, pero su calentura fue total. La pija de este chico era tremenda. Además como estaba totalmente depilado se veían las venas y tamaña en toda su extensión (demás está decir que tuve el placer de chupar esa pija y degustar sus juegos seminales en varias ocasiones.

Por un momento pensé que me iba a coger, pero me dice a vos te quiero como MI MACHO) Yo cogiéndome al chico mientras Sofía era sometida a una chupada de concha de Dana… el éxtasis. Acabadas: Sofía incontables. Bruno tres veces, una en la boca de Dana y dos mientras era cogido por nosotros. Dana y yo dos acabadas. Una mientras me cogia, acabó y sentí que explotaba el forro.

La otra de Dana con Sofía no dejamos una gota. Sofí bebió mi semen una vez y otra la compartió con Dana. Una acabada fue casi al unísono, con lo cual los cuatro terminamos haciéndonos mimos como 15 minutos.

Ahí fue cuando Dana empezó a trabajarme la cola. Sin apuro empezó a chuparme. A meterme un dedo, dos. Yo mientras lo iba mamando a Bruno y Sofía dormía. Dana se fue transformando y empezó a ponerse muy pero muy caliente. Las chupadas de culo eran profundas. Se puso el forro y me perforó 20 minutos sin parar, hasta acabar. Me vuelven imágenes de esa mañana. Sofía de frente siendo cogida por Dana…Dana penetrando a Bruno y yo a ella, mientras Sofía me chupaba las bolas.

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