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Archivo de octubre de 2009
Mi amiga Daniela… o mejor dicho Daniel
Conocí a Daniela en una fiesta, desde que nos presentaron hicimos “click” de inmediato, teníamos los mismos gustos, un gran sentido del humor, etc., nos caímos tan bien que nos pasamos el celular para organizar otra salida… ya fuere a un antro o a tomar un café…
Así, nuestra amistad se fue dando hasta convertirnos en confidentes… Daniela era una mujer súper atractiva de 28 años, era muy alta, blanca, con el cabello castaño rojizo, largo hasta la espalda y ondulado, una cara muy fina, ojos muy grandes color miel, medía 1.70, muy delgada, tenía unas piernas hasta el cielo… Dany era super deportista y eso se notaba en su cuerpo, un abdomen perfectamente bien marcado, un trasero grande y paradito y unos senos perfectos que luego me confesó eran producto del cirujano, pero bueno! Hoy en día es tan común y deseado por todas las mujeres, que no le presté mayor importancia.
Julieta
La brisa del mar acariciaba mi rostro, mientras el sol abrazaba mi cuerpo entero mientras yo miraba hacia el horizonte, hacia aquel punto en que el cielo se funde con toda esa gama de azules que componen al mar Caribe. Podía sentir el viento agitar mi pelo suelto, azotar mi cara dejando un ligero sabor salado en mis labios carnosos y finalmente golpear con toda su fuerza mi vientre y mis pechos. Si, aquellos nuevos pechos con los que llevaba apenas 1 mes, pues había juntado la fuerza y el dinero necesarios para lograr ese paso fundamental en mi vida. Había decidido dejar de ser Roberto Méndez para volverme simplemente Julieta. Desde que me había mudado a la Ciudad de México ya asumía ese rol, aunque hasta el momento había tenido que evitar todo tipo de contacto social, por temor a sufrir algún incidente desafortunado y que la verdad quedara al descubierto: antes de ese momento, yo simplemente era Roberto, aquel chico provinciano de 19 años que era rechazado por ser una mujer en cuerpo de hombre, simulando los atributos naturales de toda fémina. Pero ya no. Sentía con orgullo como la piel mojada se me erizaba por el contacto con el aire.


