![]() |
Eso me pasó por putita y zorrita
Hola, primero que todo me presento, me llamo Kimberly, bueno en realidad mi nombre es Erik, pero de niña me llamo Kimberly, este relato cuenta la primera vez en que salí a la calle de niña y volví hecha una mujer.
Ese día me levanté y me depilé toda, estaba muy cachonda y necesitaba calmar mis ganas, llevaba un año vistiéndome de niña y no me habían hecho mujer, siempre me vestía, pero en mi casa, cuando no había nadie, hasta ese día… decidí salir a la calle.
Caía la tarde y mientras llegaba la noche me vestí lo más sexy que pude, quería que me dijeran cosas que me vieran el culito, que me morbosearan, me di una ducha y me apliqué crema humectante en todo el cuerpo, y luego una crema Paris Hilton cubriendo mis piernas, mis nalgas, mi concha, mi cuello y mis senos, luego me puse un hilo rosadito de florecitas que se amarra a los lados, un sostén rosa que le hace juego, me puse unos jeans súper ajustados que hacía poco había comprado y que eran de tubo y desgastados atrás y en las piernas, me quedaban súper lindos, me apretaban la conchita, pero eso era lo que quería, porque se que a los hombres entre más apretado esté todo, mejor.
Una blusita blanca de tiritas súper apretada y delicada, semitransparente que dejaba ver mi sostén y decía “b e b é” en brillantes y con un buen escote, después me maquillé muy sexy, pero sin ser vulgar, base, polvos, delineador para ojos, y como los tengo verdes se veían súper ¡wow!, rímel, sombras, labial rosa suave, y un poco de rubor, tenía el cabello liso así que no hubo problema con él, bastó una cepillada y listo, como soy rubia, sabía que llamaría la atención, cabello suelto hacia un lado y luego mis botas, me encanta usar mis botas negras altas con su tacón de aguja, tengo unas con 12 cm de tacón y tienes una sensación indescriptible cuando andas con ellas, te sientes femenina 100%, eso hizo que se me parara más el culito.
Me apliqué un gel de escarcha brillante en el pecho, me puse mis aretes con brillantes, un collar de corazón con brillantes, un par de anillos una pulserita y mi reloj (también de brillantes), decidí que no llevaría chaqueta, hacía un frío de muerte, pero no me importaba, me pinté las uñas y me hice el francesito, me miré al espejo y no lo pude creer… estaba hecha una damita súper sexy… y súper puta.
Como toque final me apliqué brillo en los labios, tenía un aroma a fresa delicioso y me apliqué mi perfume favorito, Paris Hilton, casi me baño en él, tomé mi bolsito con algunos brillantes incrustados y salí… bajé al garaje, subí al auto y salí dispuesta a todo, mi idea era irme a la zona de las discos, pero luego se me ocurrió algo mejor.
Busqué un garaje para dejar el carro allí y cuando entré el vigilante se me quedó mirando al salir, no pudo disimular que me quería ver el culo, y eso me puso más cachonda, era el primer hombre que me morboseaba en la calle. Después caminé y muchos hombres me decían cosas como “chao reina”, “mamacita rica”. Los taxistas y camioneros sonaban el claxon, me chiflaban, ¡era delicioso! sentir cómo te admiran y voltean para verte el culo, sentir el sonido de los tacones al caminar, sentir el viento sobre la piel, sobre la ropa que usas, sentía cómo el hilito me rozaba la concha y eso me excitaba más, pasó un ciclista y me dio una palmada en las nalgas, siempre tuve mucho miedo y a pesar de que estaba solita, nadie sospechaba que no era una niña de verdad, pero ¡era una reina! una damita…
Pero yo quería más, estaba tan caliente que quería más, así que esperé en la autopista y empecé a ver los buses que pasaban a esa hora, no era muy tarde, muchas personas aún estaban saliendo del trabajo para sus casas, me subí en el bus más lleno que encontré… y allí encontré lo que quería…
Apenas subí, el chofer me miró con lascivia… y eso me encantó, no fue el único, todos los hombres me miraban, incluso algunas mujeres, invadí el bus con mi perfume y comencé a caminar hacia el centro del bus, bueno, caminar es un decir porque estaba tan lleno que a duras penas se podía respirar, sentía como muchos hombres se arrimaban más a mí cuando estaba pasando, quedé en el medio de dos de ellos porque una señora estaba delante de mí y no me dejaba pasar, uno era alto, moreno, de cabello negro y ojos negros y cejas profundas, atlético, y el otro trigueño y de ojos miel, más o menos alto y un poco robusto.
De pronto, sentí que me apretaron el culo, no podía saber quién era, había tanta gente que era imposible, pero me gustaba, y me hacía la que no pasaba nada, un pellizco, luego otro, después una sobada contra mis nalgas, debía tener el culo súper empinado porque estaba agarrada del tubo del techo del bus, hacía mucho calor y con lo caliente que yo estaba debía estar súper rojita, entonces sentí que me tocaban la conchita, ¡me estaban metiendo el dedo en el bus! ¡Era increíble! Tuve que ir hacia atrás del bus pues la señora se movió y mientras pasaba sentí cómo me manosearon más de una vez, me sentía muy rica.
Al fin alguien se bajó y me senté, el moreno se paró junto a mí y después de unos minutos comenzó a restregar su polla contra mi hombro, la sentía dura, caliente, me la imaginaba y con eso me excitaba más y más, al rato la banca de al lado quedó libre y él se sentó junto a mí. Lo vi que tomó su esfero y un papel y comenzó a escribir, luego disimuladamente me lo pasó, me dijo, tenga señorita. Casi me muero, él se bajó con su amigo el trigueño y yo mientras tanto lo leí, decía: “Hola preciosa, si quieres conocerme bájate dos calles adelante y nos vemos. Un beso”, por supuesto al instante me bajé, no sin antes recibir una manoseada en mi culo de parte de otros pasajeros.
Me bajé y no me di cuenta dónde estaba, era una zona peligrosa, no había mucha gente, pero aún así no faltaba el que pasaba y me decía: “adiós mi amor” o me hacían luces o chiflaban, eso comenzó a excitarme de nuevo y hacerme olvidar donde estaba, al rato, me detuve en un parque que estaba frente y me senté en una banca, saqué un cigarrillo y esperé… recordaba la sensación de esa verga en mi hombro, quería tenerla para mí, en mi culo, ya estaba cansada de ser niña, quería ser mujer y esa noche lo conseguiría.
Al rato llegó mi hombre con su amigo, me dijo: ¡Hola! Yo no dije nada, pues la voz me delataría, aunque a esas alturas no sabía si se había percatado que no era una niña, me dijo, estás muy linda esta noche, ¿por qué no nos acompañas a dar una vuelta por el parque? Asentí con la cabeza simulando que no hablaba por estar fumando, me condujeron a un sitio más oscuro donde había muchos árboles, y no había nadie, mientras caminábamos, comenzó a sobarme el culo y a decirme lo mucho que le gustaba y lo rica que estaba esa noche, el amigo solo miraba, cualquiera hubiese corrido, pero eran tantas mis ganas y mi deseo de ser mujer que no me importó, sólo quería una cosa: verga.
Y no estaba mal, nos detuvimos y nos sentamos en una banca que había allí, él comenzó a tocarme y manosearme y a decirme cosas, rica, mamacita, pedazo de puta, ¿quieres ser mi puta? Y asentí nuevamente, entonces pórtate como tal me dijo, yo empecé a menear la cola frente a él y a su amigo, imaginándome que escuchaba una canción, empecé a tocarme y parecía una gata, sobaba mi culo con sus pollas, mi cara con sus, pollas, empezamos a besarnos y me manosearon hasta el último rincón, por encima de la ropa, y el moreno me decía cosas obscenas, sucias, eso me hacía prender más, estaba súper arrecha, así que no aguanté más y le bajé la cremallera, metí mi mano y encontré lo que tanto quería… ¡Una verga!
La besé, la chupé, la lamí, era como mi trofeo, la quería solo para mí, él era mi hombre y yo su mujer, bueno y también del amigo porque después a él también se la chupé. ¡Chupa perra!, ¡Chupa! ¡Eso perra! ¡Eres una zorra! Y yo feliz, chupaba y chupaba. ¡Perra! ¡Quiero metértelo! Me bajé los jeans y le ofrecí mi culo virgen, no podía hablar porque tenía la polla del amigo en mi boca, me dijo: ¡si que eres una zorra! ¡Te gusta que te rompan el culo! Bueno si eso quieres, voy a rompértelo y vas a gritar del dolor y vas a pagar que seas tan putita y zorrita, ¡quien te manda salir a la calle así de putita y zorrita! Ahora vas a ver.
Afortunadamente yo me había aplicado algo de lubricante antes de salir porque sino… Se hizo detrás de mí y como estaba tan oscuro no percibió mi verdadero sexo, además no me bajé del todo los jeans, me imaginé la escena, una puta rubia entaconada en 4, con la colita empinadita, chupándole la polla a uno y enculada por el otro… me excité aún más, él comenzó a decir: que rico culito, tenía todo apretadito, y chiquito. En esas, el amigo me manoseaba sobre las tetas y yo le chupaba la pija, de pronto, sentí el dolor más grande de mi vida, y pegué un grito de pura puta… ¡Aaaaaaaaaayyyyyyyy! ¡El desgraciado me la había metido de una vez!
Me dolió hasta el alma, pero después comencé a disfrutarlo, sentía esa verga dura, caliente, penetrándome, ufffffffff era lo máximo, mientras tanto que yo se la chupara a otro, era aún mejor, era el paraíso, ¡penetrada por mis dos hoyitos! Tratada como una puta, como una zorra, enculada y ensartada, ahhhh que placer, comencé a besar al amigo, a estrujarlo, a chuparlo, de todo, ¡era una puta!
Meneaba mi culo, lo abría con las manos, en fin, seguí chupándosela al amigo y de pronto sentí que mi hombre se iba a correr, pensé que lo sacaría, traté de moverme, pero no me dejó, me tomó con sus fuertes brazos por mis nalgas y mi cintura y no me dejó, se vino en mi culo. Que sensación, un líquido caliente dentro de ti, y esos espasmos que produce la verga al salir cada chorro de leche.
¡Aaaahhhhhh! De ver al amigo correrse, el trigueño también se excitó más y cuando estaba apunto de venirse, trató de sacarla de mi boca, yo ya no era yo, era una puta, ¡una zorra mama vergas!, una culeona de primera, una perra… así que me tragué su leche, estos dos no lo podían creer.
Yo mientras tanto chupaba ese elíxir que salía de mi trofeo y aunque algunos chorros saltaron a mi cara, yo los dejé allí, chupé hasta la última gota de leche, y luego limpié con mi lengua esa polla deliciosa que tanto placer me había dado, luego, con mis dedos froté lo que restaba en mis mejillas y en mis labios y los junté a los dos y les mamé la verga al tiempo, por unos minutos.
El moreno me dio una palmada en el culo y me dijo: ¡nunca había visto una perra tan gozona! Se subieron los pantalones y se fueron, no sin antes manosearme el culo y las tetas, yo los besé y les sobé la polla, se fueron y yo me vestí.
¡Estaba feliz! ¡Por fin era una mujer! y mientras caminaba, sentía cómo escurría el semen que el moreno había dejado en mi conchita. Ahora caminaba con más soltura, y aunque me dolía, estaba dichosa, por fin me habían hecho mujer.
Espero que les haya gustado mi relato, envíenme sus comentarios y/o experiencias. Un beso para todos.
princesakimberly2009
princesakimberly2009@hotmail.com



SIEMPRE HE QUERIDO HACERLO CON UN TRANSEXUAL. TU HISTORIA ME PRENDIO
hola me encanto leer tu historia, y tb me encantaria conocerte y haci saber mas de ti tedejo mi correo para q me escribas bye
callahex@gmail.com