Jovencita transexual se entrega al placer
Esa tarde tuve que cerrar el negocio de lencería más temprano que de costumbre y como estaba algo cansada, me dirigí directamente a mi departamento, donde sabía que me esperaba Sofía, mi fiel sirvienta, quien al igual que yo, es una travestí homosexual.
Iba regocijándome por anticipado al pensar en las suaves caricias de Sofía y el deleite del jacuzzi tibio y burbujeante. La hermosa verga de Sofía sentirla acariciándome mi cara y mi cuerpo, la suavidad de su glande en mi golosa boca, la dureza de sus testículos al chupárselos. Y luego, la rica sensación de la penetración en mi lascivo culo. En fin, que ya estaba a mil al llegar al departamento.
Frente a la puerta me detuve un poco pues me pareció escuchar algunos ruidos ó más bien, quejidos que provenían del interior. Abrí la puerta suavemente para no hacer ruido y ver que era lo que provocaba esos sonidos.
Todo comenzo cuando conocia a Lu en una pagina de internet de encuentros sexuales. Yo acostumbraba conocer mujeres por este medio pero nunca una como ella. Despues de chatear un par de veces acordamos que iria a su casa ya que ella estaria sola ese dia. Todo paso como acostumbraba hacerlo con las demas mujeres, nos cachondeamos, fajamos un rato, me hizo un fantastico sexo oral y terminamos en su cama haciendolo en varias posiciones. Despues de un par de encuentros mas como este ocurrio algo que cambio mi vida para siempre.
Cuando yo estaba penetrandola hincado frente a ella que estaba de espaldas en la cama, ella comenzo a llevar sus manos cada vez mas cerca de mi ano, primero acariciaba laparte baja de mi espalda , luego mis nalgas y al final como no queriendo sus dedos hacian rodeos al rededor de mi ano a veces solopasaban encima de el y otras se inroducian un poco, yo la mire sorprendido ya que nunca me habia pasado algo asi, ella noto mi turbacion y me pregunto si eso me molestaba, yo le dije que era algo que nunca habia probado y ella me dijo que si queria que ella me metiera el dedo para ver si me gustaba y que si no pues se olvidaria de eso, yo accedi solo para saber que se sentia, cambiamos de posiciones, yo me puse boca abajo y ella se hinco frente a mi trasero, me pidio que me relajara y comenzo a besarme el culo, yo estaba nervioso y no sabia que esperar, ella siguio besandolo, lamiendolo con fruicion, luego comenzo a introducir su dedo indice por mi agujero, lo metia y sacaba lentamente primero solo una falange,despues dos y asi muy lentamente hasta introducirlo por completo, para entonces yo estaba mas exitado de lo que habia estado en toda mi vida, era un placer indescriptible, algo que jamas pense que pudiera experimentar y asi estando al maximo de mi exitacion eyacule como un loco y gemi de placer tan fuerte que ella se asusto y me pregunto si me habia lastimado a lo que como pude le di a entender que era todo lo contrario y le hice señas para que continuara metiendo sus dedos en mi ano, ella al fin noto la eyaculacion, logre distinguir una sonrisa de orgullo y continuo penetrandome por unos 15 minutos mas, al final yo estba mas cansado que si hubiera tenido sexo con 5 mujeres al mismo tiempo, comletamente confundido sobre la naturaleza del placer que habia experimentado.
Desde muy pequeño sentí la necesidad que el placer provenía desde mi cola. Así que probé con distintos objetos para estimularlo. Desde ya el placer que sentía era incomparable, lógico que la sensación de pasividad la reconocería tiempo después, durante la niñez y adolescencia provocar una masturbación solo era motivada si en mi ano había un objeto que desde ya insistía en complacerme.
Tiempo después comprendí lo que era una situación de placer de en estado totalmente pasivo, y fue precisamente cuando uno emprendí una etapa hetero, totalmente innecesaria,. Desafortunadamente fue mi propia experiencia con las mujeres en donde entendí “que rol tonto” hacia al provocar un placer no reciproco, entendiendo a la vez que esa pasividad resultaba casi insultante.
Si todavía no haz experimentado del sexo con un transexual, este te va a dejar con las ganas de salir a la búsqueda de uno. Después de encularlo se le pone la polla tan grande que vas a querer entregarle tu culo como hace este tío. Él goza como una guarrita mientras el transexual le mete la polla hasta el fondo del ano.