UN FABULOSO INTERCAMBIO CON CAMILA
Se la metí en el culo y le di al metisaca. La muy puta gritaba como perra, comiéndose cada estocada de mi caliente y dura verga, estaba acostumbrada a que le abriesen el culo hasta varias veces al día
Era un día frío de invierno en la capital de Chile. Se me hacía todo más frío ahora que no estaba mi novia en mi vida. Había terminado la bonita relación de dos años porque se había enterado de que había sido infiel un par de veces y, para peor, después de terminar conmigo se tiró a un amigo de ella que yo conocía. Más mal para mí, con lo celoso que era a pesar de que ya no estaba con ella.
Caminando por San Antonio, en el centro, pasaba por los numerosos “cafés con piernas” del sector. Me iba calentando cada vez más pensando en las señoritas que casi sin ropa te ofrecen un café y una breve charla mientras tú las miras con ganas de tocarles todo. Si eres joven puedes tener suerte y te llevas algún manoseo de verga o puedes tocarles una teta, dependiendo del lugar al que vallas claro está. Pero ese día no andaba con ganas de eso, solo había ido una vez a esos lugares y era puro calentarse mirando sin que pasara nada.
Me dirigí a un quiosco del sector y compré el diario un periódico dedicado solo a los clasificados, donde aparecen avisos de acompañantes de todos los precios. Hasta por 5 mil pesos puedes encontrara a una guatona que te deje metérsela por media hora. Me senté en una banca y me puse a leer. Cada vez me calentaba más pensando en lo cochinas que serían las señoritas que se ofrecían por 10 mil pesos la hora. Seguí leyendo más adelante y encontré avisos clasificados de transexuales. Siempre me había inquietado la idea de tener sexo con una travesti, ya que no me gustan para nada los hombres, pero admito que si me había pajeado varias veces viendo porno de transexuales en la red. Encontré alrededor de 6 avisos de travestis, seleccioné un par y llamé desde mi celular, quería ver a una de esas chicas en vivo, pero no pensaba aún en tirármelas siquiera.
Llamé al primero de los avisos y me contestó una voz de chica pero media ronca, travesti, me dijo que cobraba 15 mil pesos la hora y que estaba ubicada en el centro, no me convenció. Se escuchaba muy varonil. Llamé al segundo aviso y no contestaron. Seleccioné un tercer aviso y llamé, me contestó una voz dulce en la que difícilmente se podía denotar un hombre, era una chica al menos por el teléfono. Me dijo que estaba ubicada a pocas cuadras de donde yo estaba, que su servicio costaba 30 mil pesos la hora y que la llamase cuando estuviese abajo. Así lo hice, caminé nervioso al lugar, llamé cuando estuve abajo para que me dijese el departamento exacto. Subí más nervioso aún, me abrió una mujer de unos 40 años, me hizo pasar. Me dijo que Camila se estaba cambiando adentro. Que la esperase unos cinco minutos.
En eso salió Camila. Era una travesti de 1.70 m, tez blanca, pelo rubio largo, labios carnosos, con ojos cafés y una mirada penetrante. Tenía un buen par de tetas, una cintura delgada y un culo despampanante. Al ojo sus medidas deben de haber sido 90-65-110. La verdad es que era muy linda, y me dijo que recién estaba llegada de Argentina y que por eso cobraba tan poco, que después cobraría mucho más. Sí que lo merecía. Se dio una vuelta para que la viese, vestidita con un ligero tanga que no dejaba que se le notase siquiera que tenía verga, un sostén con una polerita corta encima y unos tacos altos. Todo en color blanco. Tenía 15 mil pesos en la billetera y se lo hice saber. Me miró indignada y me dijo que era un caliente que solo la había ido a mirar y que para que había venido si es que no tenía el dinero que me había dicho por teléfono. Me fui rápidamente, avergonzado, pero con una calentura que más tarde más tarde me haría volver.
Llegué a mi casa que quedaba relativamente cerca del lugar en metro. La verdad es que ya estaba decidido. Comí algo liviano, me di una ducha para llegar como un galán a arreglar el mal entendido de hace un rato y la llamé nuevamente. Le dije que era el chico que la había ido a visitar en la tarde, y que ahora si quería ir por más. No alcancé a decirle nada más cuando me dijo que la disculpase pero es que ese día habían ido ya dos viejos antes a solo mirarla y que lo mío la hizo explotar. Antes de que le dijese que ahora si tenía los 30 mil pesos que pedía, me dijo que fuese a verla ese mismo día, que me había encontrado guapo y que me cobraría solo 15 mil pesos por ser a mi. Le dí las gracias, corté y partí rápidamente a su departamento. Cuando llegué allá la llamé, me dijo que subiese. Subí y estaba con la misma ropa de antes, me hizo pasar a su habitación.
Le expliqué que antes me había puesto muy nervioso y que pensaba que hacía servicios de media hora por menos dinero. Me dijo que no, que le gustaba dejar secos a sus clientes y bien satisfechos, y que para eso necesitaba de una hora completa al menos. Me preguntó mi edad. Le dije la edad que tenía. 26. Me dijo que estaba bien guapo y que le había gustado desde que me vio, que se había quedado con las ganas de follar conmigo. Le dije que yo también. Se acercó a mí y comenzó a besarme lentamente, al principio no respondí, pero luego de unos segundos comencé a besarla también. Mientras nos besábamos me empezó a tocar la verga por encima del pantalón. Se me puso dura de inmediato.
Dejó de besarme y me sacó mi polerón, luego mi polera, después mis pantalones y mis calcetines. Quedé solo en bóxer. Me acerqué y le saqué la polerita y luego los sostenes. Sus ricas tetas quedaron al aire .Ella me metió la mano por el bóxer y me tocó la verga, luego corrió el bóxer hacia un lado y me la empezó a correr. Me dio un par de besos mientras me la tocaba, se arrodilló frente a mí, y mientras yo seguía sentado en la cama se lanzó a chupármela. La mamaba frenéticamente, como una experta.
Era la mejor mamada que me habían hecho en la vida, y eso que había recibido al menos buenas mamadas de 15 o más chicas, pero la de esta traviesa estaba espectacular, no se comparaba con ninguna. A veces tenía que pedirle que fuese más despacio porque sentía que podía correrme y atragantarla de semen en cualquier minuto, pero me aguantaba para seguir disfrutando de esa experta. Después de un rato se detuvo, se paró frente a mi y me abrazo poniéndome las tetas en la cara, yo se las agarré y se las chupé, estaban bien buenas, era la primera vez que tocaba un par de tetas falsas, estaban mejor de lo que pensaba.
La agarré de la cintura y la corrí hacia un lado poniéndola en cuatro patas y diciéndole lo perrita que era, agarrándole el culo para que lo parase bien. A esas alturas ya se le veía la verga que se le escapaba por entremedio de su tanga que era demasiado diminuta para ese pedazo de carne. Le saqué el calzón y vi que tenía todo depiladito, incluyendo todo su potito, sus bolas y pico. Le dí unas buenas palmadas en el culo viendo como su ano se movía, como pidiendo sexo, me llamaba a tocarlo y a besarlo. Se le veía la verga colgando en un estado de semi erección. Me acerqué a su ano y se lo besé. Luego lo empecé a chupar con muchas ganas, se le dilataba solo y mi lengua entraba libremente en el. Se le habría más con cada lengüetazo que le daba. Le metí un dedo por atrás que le entró como si nada. Luego le metí otro diciéndole lo puta que era y lo abierta que estaba, y que la iba a dejar más abierta cuando se la metiera.
Eso la calentó más porque ya los dos dedos no fueron suficientes. La zorrita estaba toda abierta. Le miré el pico que se le veía bien erecto y ella lo notó. Me dijo que se lo tocase, que me iba a gustar y que no tuviese miedo, que era rico. Yo me decidí y le puse mi mano encima, se puso más duro aún. Era grande, debe haber tenido unos 20 centímetros de largo por más de 4 de ancho. Se la empecé a pajear mientras le chupaba el ano con los dos dedos metidos por detrás. Me dijo que se la metiese, que quería que la hiciese sentir puta, y en eso se abalanzó sobre mi pene de nuevo, me lo chupó un poco y me puso un condón. Sacó lubricante me lo untó sobre el condón. Se puso en cuatro patas de nuevo parando el culo, yo me puse atrás con mi pico bien parado apuntándole a su ano. Le metí la punta de a poco, cuando ya le tenía la punta adentro fui más rápido.
En un par de segundos ya le tenía metido todo el pico en el culito, y empecé el mete y saca muy rápido. La muy puta gritaba toda perra, con el culo abierto comiéndose fácilmente cada estocada de mi caliente y dura verga. Se notaba que estaba acostumbrada a que le abriesen el culo quizás hasta varias veces al día. Se la seguí metiendo muy fuerte, pegándole nalgadas en el culo dejándole el poto rojo. Después de un rato se la saqué y me senté en la orilla de la cama, sentándola de golpe en mi pico sacándole un gritito de placer. Se quedó saltando sobre mi pico gritando la muy puta. Luego la di vuelta de nuevo y se la metí afirmándole las manos, dejándola tirada de estómago en la cama, con el poto bien parado y abierto, mientras le tiraba el pelo despacio y le decía lo puta que era, mientras se la metía a un ritmo acelerado.
Le metí la mano por adelante y le empecé a tocar el pene. Lo tenía semirrecto pero no tardó en ponerse durísimo. Giró la cabeza y mirándome a los ojos me plantó un beso apasionado con harta lengua. Me miró nuevamente a los ojos y me preguntó si quería ser su puta. Eso me puso a mil, le agarré fuerte la cintura y se la metí un buen rato, muy fuerte. La di vuelta y se lo metí un rato a lo misionero, luego la besé mientras me corría en su poto. Me hubiese gustado llenarle el poto de semen y ver como se le chorreaba. No era pertinente. Nos quedamos así pegados unos segundos y me tiré hacia un lado. Me sacó el condón y me limpió el pene chupándolo.
Luego me besó con un gusto a semen en la boca. Me agarró la mano y me la puso en su verga, diciéndome al oído, que desde ahora yo era su puta. Eso me prendió nuevamente y se la empecé a pajear. La tenía bien dura, se paró y me tomó los brazos para que me sentase en la cama. Me puso su verga en la cara y me dijo que se la chupase. Así lo hice, me la metí en la boca y empecé a mamársela, estaba muy rica, esa verga me llenaba toda la boca y se me llegaba a caer la saliva por los lados de los labios de lo lleno que me tenía. Ella me agarró la cabeza y me hizo que se la chupase más fuerte y más adentro, me cargaba y me decía que era su puta barata, que se la chupase hasta el fondo, mientras yo me atragantaba con cada estocada de pico que me ponía, me llegaban hasta la garganta.
Luego de estar mamándosela un buen rato me puso en cuatro patas y me empezó a chupar el ano, tal cual lo había hecho yo un rato antes. Me metió un dedo que entro más o menos fácil, con pura saliva. Me puso lubricante en el culo y me metió otro más, ya con dos dedos en el culo, me metió el pico en la boca de nuevo y me tuvo así un rato, con dos dedos en el culo y el pene bien adentro en mi boca. Se puso un condón, me echó más lubricante y se puso detrás mío, diciéndome que ahora si que iba a ser su verdadera puta, y me la empezó a meter de a poco, me dolió un poco y la frené para que no fuese tan rápido.
Me dijo que me aguantase, que era una puta bien cochina y que quería verme como me la comía toda. Me la siguió metiendo cada vez más rápido hasta que de repente la tenía toda adentro. Yo sentía todo mi ano tirante y abierto, me dolía, pero a la vez me gustaba. Empezó el mete y saca, y cada vez mientras me lo hacía, iba cediendo el dolor y dando paso a mucho placer, me gustaba como se sentía mi poto abierto, dilatado por esa verga grande que me tenían metida por atrás. Penetrado por una chica, con un pico muy rico, gritando como una puta mientras me pegaba en el culo y me decía guarradas y cosas calientes, me sentía toda una puta bien zorrona y caliente.
Me puso de lado mientras me metía cada vez más fuerte el pico, dejándome el poto dilatadísimo por ese pedazo de miembro. Se puso ahora de espaldas y yo encima saltando de poto en su pico rico y jugoso, me encantaba como se sentía. Se paró y me hizo pararme a mi, me puso contra la pared y me la metió desde atrás, arto rato y bien fuerte, mientras me pajeaba. Cuando estaba a punto de correrse me la sacó, yo entendí de inmediato el mensaje, me arrodillé frente a ella, le saqué el condón y se la empecé a chupar, ella empezó a llegar en menos de un minuto. De repente soltó un chorro de semen agarrando mi cabeza haciéndome que me atragantase, quedé con la boca llena, de leche. Se me llegó a caer, pero le dejé el pico bien limpio chupándoselo.
Con el resto final de que quedó en mi boca le di un beso apasionado, ella me agarró la verga dura rápidamente y me empezó a pajear, se me abalanzó y me la chupó otro rato, mientras tanto yo me di vuelta y nos pusimos en 69 mientras yo le chupaba alternadamente el pico despacio y el ano, ella me chupaba el pico muy rico, luego de un rato me vine en su boca llenándosela. Nos dimos un beso jugoso comiéndonos mi leche entre los dos. Luego nos acariciamos un rato, ella se paró y se fue a lavar, antes de entrar al baño me miró y me dijo, que había estado exquisito. Que era un chico muy guapo y caliente y que definitivamente quería verse conmigo de nuevo y que no me iba a cobrar nada.
Ni siquiera quería que le pagase esta vez. Yo le dejé igual los 15 mil pesos pactados metidos en su cajón, como agradecimiento por esa rica culeada que nos habíamos dado. Luego yo me fui a lavar, nos despedimos con un beso en la boca y quedamos de vernos de nuevo, ella dijo que era probable que volviese a argentina, pero que volvería de nuevo a chile en un tiempo y que la llamase, me dejó su correo el cual perdí y no pude escribirle. Pero su teléfono lo guardé, y más adelanté… la llamé… ero esa es otra historia
Escríbanme a mi correo, es mi primer relato que escribo y es casi 100% real salvo algunas pequeñas cosas. Quiero saber si les gustó para seguir escribiendo otros. Espero sus comentarios de cualquier tipo, chicos y chicas, de cualquier preferencia sexual. Sobre todo travestis aun que sean de closet. Mi correo y MSN es happyalonso (arroba) hotmail.com para que me contacten si es quieren charlar. Bye…
Autor: Happyalonso happyalonso (arroba) hotmail.com
