Guerrilla transexual
Esta experiencia que os cuento la viví gracias a un anuncio que me contestaron, en la Revista Gente Libre. Era una carta que me la enviaba un transexual de Barcelona, que quería que nos conociéramos. Pensé que de un lugar tan lejano a donde yo vivo me resultaría prácticamente imposible que nos llegásemos a encontrar, a no ser que fuera en vacaciones. Pero casualmente pude ir a Barcelona con motivo de un encuentro de Rugby de mi equipo. Llamé a Candela que así se llama ella.
Por la foto que me había enviado en Top Less, se veía que poseía un cuerpo muy exuberante, dos pechos grandes y duros, gracias a la silicona. Unos ojos azules preciosos y una tez morena cautivadora. De cintura para abajo un minúsculo tanga que no dejaba adivinar nada. Tenía 25 años y era bastante alta, además de muy femenina. Cuando hablé con ella y le dije que en una semana podríamos conocernos noté como la embargaba la alegría. Estuve haciéndome pajas toda la semana pensando en el encuentro con ella.
Esta historia que parece extraña no lo es tanto en la medida que el amor entre chicas Tv. no es tan raro y más bien responde a la realidad de ellas.
Veamos que pasa cuando empiezan a relacionarse entre ellas para compartir consejos de belleza, maquillaje, ropa, en fin tienen muchas cosas en común, generalmente cada una tiene sus parejas estables y su parte femenina clama por otro tipo de amor y de entrega, que se lo brinda otra chica como ella, que también desea y anhela las mismas cosas, sobre todo el poder ser tratadas como mujeres y que les digan y les hagan cositas que se les hacen a las nenas.
Me llamo Javier, tengo 18 años, y vivo con mis padres en Ciudad Real, la historia que voy a contar me ha sucedido desde que me trasladé a Madrid por motivos de estudio. Tengo una hermana mayor, Penélope, que llevaba en Madrid viviendo dos años, ella tiene 20, y mis padres pensaron que lo más conveniente es que estuviéramos juntos para hacer economías.
Ella vive en un pequeño apartamento pero como somos hermanos estamos acostumbrados a compartir el espacio y no esperábamos sentir estrecheces ni incomodidades. El apartamento está en un barrio muy animado, Chueca, corazón de la zona gay de Madrid pero nuestros padres no dicen nada ya que por la renta que pagamos nos sería muy difícil localizar otro.